¿Cómo hago para no preocuparme tanto?

A mí me pasaba lo mismo. Vivía muy estresado por la montaña de cosas horribles que les podría pasar a mis alumnos si no tenía cien ojos. No en vano son muchos los padres que me preguntan cómo puedo no volverme loco con 25 niños, si ellos con 2 ya no pueden más.

Llamadlo hacer de la necesidad virtud o como queráis llamarlo, pero me di cuenta de un grave error: yo no puedo culparme por cualquier decisión que tome cualquier menor de 18 años a mi cargo. Mi misión no es la de un guarda de seguridad. No soy el guardaespaldas de ningún niño. Soy su educador.

Sin embargo son muchos los adultos que han tomado el rol de guardaespaldas de sus hijos. Por eso no les permiten correr, manejar palos, saltar de alturas, tocar cosas que puedan tener bacterias. Efectivamente están criando a sus hijos seguros, pero…¿seguro que están criando a sus hijos? Entiendo perfectamente que con tal actitud dichos padres están angustiados sobre la posibilidad del mínimo daño. “No me lo perdonaría”. Espera, te voy a refrescar la memoria:

Desde que nace un niño, empieza su responsabilidad como individuo sobre su propia vida. No hay nadie que vaya a cubrir sus necesidades básicas si él no hace por procurárselas: defecar, orinar, dormir, moverse.. lo hace por sí mismo conforme a su madurez. Para conseguir alimento y afecto necesita manipular al medio. Y efectivamente lo suele hacer con asombrosa eficacia: llorando.

¿Qué es lo que pasa cuando las necesidades del niño no son compatibles con las del adulto y éste quiere hacer vida aparte?

Desde dicho momento el niño se procura la básica protección. Y si le permitimos que evolucione y se exponga ante el entorno, también desarrollará dicha capacidad. Pero, por sobreprotección, optamos por hacerle inútil: dependiente de nosotros. Así nosotros tenemos alguien de quien estar pendientes. (Esto lo constata el habitual malestar que sienten muchos adultos cuando se dan cuenta de que sus hijos ya no les necesitan.)

Te voy a lanzar un mensaje que te ayudará a respirar tranquilo: no eres dios. Tampoco tienes derecho a pretenderlo. Como adultos tenemos la misión de acompañar desde el amor a las personas que criamos. Si amas a tu hijo, déjalo libre. Permite que se caiga y se equivoque. Estarás honrando tu misión y aumentando la autoestima devtu hijo. Si tú no confias en él ¿cómo podrá él confiar en sí mismo?

Si quieres dejar de vivir por tus hijos y empezar a vivir con ellos… suelta el control y confía. Tú también necesitaste caer muchas veces para crecer. Y ahora tus piernas son más fuertes. No condenes a tu hijo a usar muletas para siempre. Confía en él, enséñale a caminar, y deja que tropiece. Todos viviréis más relajados.¡

Deja un comentario

La Escuela Activa Savia
es miembro de EUDEC
eudec
Convenio Educativo conUniversidad Camilo José Cela

Información

CONTACTA
PARA SOLICITAR
UNA ENTREVISTA
SI DESEAS HACER PRÁCTICAS
O DESEAS MATRICULAR
A TU HIJO/A EN SAVIA
ENVÍANOS UN E-MAIL

Correo electrónico
Pincha aquí para acceder a tu correo electrónico
Contacto
E-MAIL
info@escuelasavia.es

TELÉFONO
665 121 088