El mito de “sentirse en paz”

Vivir en paz

A lo largo de la historia se ha ido fraguando, a veces desde la tradición religiosa y otras desde la literatura, el ideal de vivir en paz. Según éste, parece ser que en el fondo todos aspiraríamos a levitar un poco en un deseo permanente de transpirar serenidad, paz y buena energía.

Caricaturas aparte, parece que en el ámbito del desarrollo personal se ha tomado este objetivo como la medida de la felicidad y el equilibrio personal. Si no fuera así la gente no se llevaría un chasco al ver a las personas que admira fuera de los órdenes de la corrección y la mesura.

Sin embargo pretender vivir en paz permanente es como pedirle a nuestro corazon que deje de latir. Parece que mucha gente desea que el electrocardiograma de su vida, no tenga ni subidas ni bajadas, que esté siempre en paz, plano. Pero ese electro es el de una persona que en realidad está muerta.

En la vida aparecen cientos de momentos de alegría y también de dolor, de afrontar cosas nuevas (a cualquier edad), de arriesgarnos, de que las cosas no salgan como esperábamos, y de que salgan incluso mucho mejor… Aprender a aceptar el sentimiento real que tenemos en cada momento, aunque pueda ser desagradable, es la forma más sensata de vivir en la realidad. VIVIR con mayúsculas, no tiene nada que ver con estar siempre sonriente y tranquilo. Eso es lo que hacen los fármacos para la depresión y los demás tipos de drogas: ayudan a dejar de vivir, a evadirse de la vida. Para mí vivir es, como diría mi padre “mojarse el culo en la vida”, aunque eso signifique que a veces toque joderse.

4 respuestas a El mito de “sentirse en paz”

  • mariajesus dice:

    A lo largo del CAMINO me he dado cuenta de que la PAZ que buscaba y anhelaba es ACEPTACiÓN, que desear es una emoción y que necesitar es sentir y es la manera de conseguir…..
    Para sentir lo que yo quería que entonces era PAZ, el primer paso importante fue tomar conciencia de que no somos lo que aparentamos, que nuestra identidad es la “sucida” imagen que nos hemos creado de todos los barros que envuelven nuestra historia personal.
    Borrar mi historia personal, grato trabajo, en la misma medida que me quito barro me encuentro mi piel brillando.
    A este respecto el segundo capítulo de “Vaije a Ixtlan” de Carlos Castaneda, titulado “borrar la historia perosnal”, aporta claridad respecto a las adicciones a ser lo que los otros nos imaginan.
    Desde la SERENIDAD de la ACEPTACIÓN, las emociones se confunden con SER, sin precipitaciones. Desde ahora, PAZ, TRANQUILIDAD, SERENIDAD, SOSIEGO, a pesar de ser casi términos indefinibles, empiezan a tener sentido para mí, y son míos igual que diferentes son de otros…
    Mojarse el culo es ESTAR y ser responsables de nuestros actos es SER, conseguir que las consecuencias de nuestros actos no alteren nuestro equilibrio ni se transformen en emociciones que nos confunden, es encontrarse con nuestra “ENTIDAD”, lo que somos…..

  • Sí, es fundamental identificar lo que otros nos dijeron que debía ser nuestra vida, e incluso lo que nosotros mismos nos prometimos que debía ser, para permitirnos vivir en cada momento en el presente con lo que realmente necesitamos y corresponde a nuestra situación.
    Gracias a conocer cómo funcionan mis emociones, no me confundo con ellas. Las emociones no nos debieran confundir, sino, al contrario, guiar. Esa es su función en nuestra vida: provocar una respuesta adecuada y funcional para la situación que estamos viviendo.

  • José Luis dice:

    Si la función de las emociones es guiar nuestra vida, y teniendo en cuenta que somos seres racionales, expuestos a todo tipo de emociones en función del momento vital que nos rodea y del propio….¿acaso no corremos el riesgo de vivir al compás que marquen nuestras emociones?. En ese caso, nos desviaríamos de nuestro Objetivo Vital.
    Por tanto, las emociones han de tomarse como eso: Emociones, situaciones vitales pasajeras; tratar de comprenderlas y aceptarlas nos podría llevar a perder de vista el objetivo final.
    ¿Por qué llora un bebé? Sólo busca atención sin pararse a pensar que puede llorar por sentirse solo, por sentir dolor, para llamar la atención….

    • Gracias Jose Luis por tu aportación que me parece muy valiosa, pues expresa el pensamiento de buena parte de la sociedad. Voy a responderte lo más claro y rápidamente posible.
      ¿Por qué llora un bebé? Formularé la pregunta de una forma que la respuesta nos sirva para algo: ¿para que llora un bebé?
      PARA SATISFACER UNA NECESIDAD. La necesidad puede ser de alimentación, o de afecto (que es tan necesidad como la alimentación o el descanso, como han demostrado múltiples investigaciones). Las emociones entran en contacto directo con las necesidades.
      Dices que las emociones nos pueden llevar a perder de vista “el objetivo final”. ¿Cuál es ese objetivo? ¿No es ese objetivo crear una comunidad más sana, justa y feliz desarrollando nuestras potencialidades y talentos? ¿Cómo lograrlo sin tener en cuenta nuestras emociones?
      Tu comentario es tan importante que te voy a responder escribiendo un nuevo post para explicar cuál es el compás que marcan nuestras emociones. Pienso que quizás puedas descubrir cosas nuevas, que en el fondo ya sabías.

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