Insultos de pacotilla

Insultando

Un asunto que me tiene algo aturdido es, por un lado, lo habituales que resultan los insultos entre niños, y por otro, la vulnerabilidad que muestran los niños ante los insultos de los demás.

Ante estas situaciones sólamente se interviene diciendo cosas como “no se insulta” o “¿te gustaría que te insultaran a ti?” pero no hay un abordaje real de la situación, que desde luego tiene que estar relacionado con la parte emocional, tanto en el insultado como en el insultador. De corazón pienso que estamos en el siglo XIX en lo que se refiere a aprovechar los conflictos naturales para hacer una buena educación emocional.

Todo insulto es una proyección del que me insulta y, en buena medida es su problema. Otro asunto es que no voy a aceptar los insultos, pero la forma de hacer esto es poniendo mis límites, no dejándome manipular por el que me insulta, y entrando en su juego de humillación. Al final logra lo que pretendía: enojarme.

Al final cuando a un niño le insultan los adultos suelen reforzarle, dándole el rol de víctima, y aumentando la importancia de la imagen y de la opinión que tengan los demás de él. Y digo yo: si piensan que soy idiota… es su problema, de quien están hablando es de ellos mismos. Creo que de forma intuitiva lo he visto siempre claro con el siguiente caso: si me estuvieran insultando en árabe, seguramente no me enteraría y no habría enojo. Si cualquiera de nosotros entra en una página escrita en chino en la que están maldiciendo a nuestra madre… ¿nos molestaríamos? Siempre va a haber gente a nuestro alrededor a la que no le caigamos simpáticos, pero ese es su problema. Es imposible simpatizar con todos.

Lo importante es impedir ser agredido realmente, controlado, manipulado o excluido por la acción de los demás… y si esto ocurre, actuar de la forma más adecuada. Cuando logremos que tanto un insulto como un piropo no tengan efectos en nosotros, estaremos más cerca de la libertad. Por otra parte… ¿si lo piensan los demás más verdad que si no lo piensan? ¿somos lo que los demás dicen de nosotros? En realidad no. Si nos pica es porque nosotros mismos lo creemos de nosotros. Y nuestros críos, cuanto antes lo aprendan más cerca estarán de la libertad y del manejo responsable de su vida.

Un abrazo a todos.

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