La falacia de la teoría del estímulo-respuesta

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Tras acudir ayer en Valladolid a la presentación de un libro de crecimiento personal hoy quiero escribir sobre una de los errores más grandes que están sosteniendo el ámbito psicopedagógico: la teoría del estímulo y respuesta que fundamenta el enfoque conductista.

Debido a la división en la psicología clásica entre cuerpo y mente se dio este grave error que tiene en su redacción la clave de solución:

Copio a continuación dicha descripción, que rápidamente nos dará la pista:

Las primeras teorías de este tipo de estímulo – respuesta (E-R) fueron propuestas por Pavlov, un científico ruso que demostró que era posible hacer que un perro generara saliva cuando se presentaban en la secuencia adecuada un estímulo condicionado, por ejemplo, carne en polvo, y un estímulo no condicionado, es decir, cualquiera que no provocara normalmente la respuesta, los psicólogos contemporáneos han perfeccionado y modificado posteriormente las teorías.
Pavlov demostró en sus estudios con los perros lo que quería decir por aprendizaje condicionado. Los perros tenían hambre y una fuerte motivación para comer. En sus experimentos, Pavlov hacia sonar una campana y de inmediato ponía pasta de carne en la lengua de los perros, lo que los hacía salivar. El aprendizaje (es decir el condicionamiento) ocurre cuando, después de un número suficiente de repeticiones del sonido de la campana, seguido casi de inmediato por la comida, el sonido de la campana sólo hacía que los perros comenzaran a salivar. Los perros asociaban la campana (estímulo condicionado) con la pasta de carne (estimulo no condicionado. Y después de cierto número de pares de estímulos, daban la misma respuesta (salivación) a la campaña sola como lo hacían con la pasta de carne.

Parece que mucha gente ha obviado que la razón por la que este experimento de Pavlov funcionó es porque el perro tenía hambre. Ahora bien, trátese de hacer este experimento con un perro sobradamente alimentado al que, en los momentos en los que ya está saciado se le ofrece comida y se toca la campanilla. ¿Qué pasaría? Evidentemente es la necesidad la que da pie a este mecanismo. Por eso, cuanto más insatisfechos estemos, más manipulables y controlables somos.

Se ha teorizado y utilizado desde el marketing y la escuela esta teoría. Según ella, hay que poner los estímulos adecuados para que la gente “pique”. ¿Qué significa eso en realidad? Que hay que detectar en qué aspectos de nuestra vida estamos más insatisfechos, y ahí encontraremos cuáles elementos funcionarán como estímulos.

En la escuela los maestros y profesores se afanan por poner delante de los niños aquellos estímulos que hagan que éstos den la respuesta esperada. Por eso preparan actividades “espectaculares” con el objetivo de atraer su atención. Eso hoy en día, con los recursos audiovisuales existentes es realmente complicado. Pero sería mucho más sencillo que se preguntaran ¿qué necesitan mis alumnos? Se darían cuenta que no hay mayor motivación para el alumnado hoy en día que la realización de trabajos grupales (están habitualmente trabajando individualmente), actividades de movimiento (están siempre sentados), actividades manipulativas (están siempre con el boli en la mano), juegos (padecen una enseñanza muy “seria”)… También se darán cuenta de que, si toda la enseñanza se dirige hacia estas metodologías, el estímulo acabará desapareciendo, porque ya no se adecuará a la necesidad del alumnado (ya estará “saciado” o satisfecho).

De esta forma, cualquier actividad que planteen tendrá éxito. Si tienen la creatividad para organizar actividades en función de las distintas y cambiantes necesidades de los alumnos, éstos estarán siempre involucrados y deseosos de aprender. Esa es la clave que pone en evidencia la unión que hace la Terapia Gestalt entre cuerpo y mente. De esa forma, desde hacer los deberes hasta un paseo al baño será una experiencia maravillosa, puesto que atenderá a la necesidad de los alumnos.

¿Pensáis que ningún niño puede necesitar hacer deberes? Después de leer mi próximo artículo con vivencias reales igual cambiáis de opinión.

¿Es posible una enseñanza así y que además enseñe matemáticas, lengua, inglés, etc…? Por supuesto.

La Escuela Activa Savia
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