Lo esencial es invisible a los ojos

Hoy, cuando se aproxima el final de curso, y recién realizada la fiesta de verano el pasado domingo en Savia quiero compartir algunas reflexiones.

Hoy en día ante la educación autodirigida hay un temor razonable: ¿el aprendizaje es suficiente? ¿llegarán a los contenidos? ¿tendrán capacidad de esfuerzo?

La respuesta a estas preguntas requiere ver la realidad con profundidad. De otro modo podemos caer en la tentación de valorar esta forma de enseñanza midiendo los mismos parámetros que se valoran en la educación tradicional.

Desde mi punto de vista, cuando hay un compromiso libre en el aprendizaje todo aprendizaje es suficiente. Todo nivel de contenido aprendido es adecuado y todo lo que se hace es por propio esfuerzo.

Esto es prácticamente imposible no sólo de asimilar, sino de valorar para un adulto educado en una escuela directiva donde el “tienes que…” y el “ahora toca…” son la base de la escolarización.

Efectivamente en Savia los alumnos hacen “lo que quieren” y “cuando quieren”, siempre en base a una consideración: a la escuela se viene a aprender. Comprender la profundidad de introspección, de autorresponsabilidad y de capacidad de disciplina que esta forma de escuela implica no es misión fácil al alcance de una mente educada en los años 70, 80 o 90 en España.

Cuando digo que TODO se fundamente en la libre elección y en la libertad de elegir sí o elegir no con respeto hacia los demás, significa que cada paso o aprendizaje, por pequeño que parezca, es cualitativamente más grande que cualesquiera de los que da un alumno en otro centro educativo en el que la alternativa a ese aprendizaje sea el etiquetado de la persona, la desvalorización, la comparación, el premio o el castigo.

Aprender esto es a menudo muy complicado para los alumnos de Savia, porque muchos proceden de contextos donde esto es algo casi extraterrestre, incluso a veces para algunos de sus padres que se aproximan buscando más un espacio que proporcione una experiencia “gratificante” para sus hijos que asumiendo los valores de un proyecto educativo que empodera a la persona en tanto que ser humano y no en tanto que cerebro que ha de prepararse para obtener una titulación.

Esto significa que resulta imprescindible un compromiso muy grande por el cambio de mentalidad de los adultos que acompañan la vida de estos niños. El mayor trabajo lo tenemos que hacer nosotros.

Tras escuchar a decenas de “expertos en educación”, algunos socialmente notables, llego a la conclusión de que en Savia ocurren milagros todos los días en todos nuestros alumnos. Porque cada día, sin mediar presión, obligación o amenaza, cada alumno se involucra A SU RITMO en aquellos aprendizajes que, bien mediante un proceso de guiado, o mediante acuerdo, elige libremente. Escuché a José Antonio Marina hace ya cinco años decir que “si a los niños se les deja hacer lo que quieren no hacen nada”. Por eso en Savia ocurren los milagros. El milagro no es saber dividir por cinco cifras, es sumar una más una y hacerlo por amor a la vida, a sí mismos, al planeta en el que viven…

Esa actitud en primer lugar se imita en casa, y por eso sin un respaldo en el hogar, asunto en el que siempre insistimos, se produce con dificultad.

Lo que no se puede pretender es que un niño ame aprender justamente las cosas que los legisladores, profesores, padres, abuelos… han establecido y cuando lo han establecido. Pero eso no nos habilita para transmitir al alumnado una imagen de sí mismo negativa, de autorrechazo, de estar programado de forma defectuosa. Que el alumno tiene derecho a aprender a su ritmo aquello que ame aprender es la razón básica que justifica la existencia de proyectos de educación libre. Y el compromiso de las familias que este objetivo y el respeto por este valor es lo que da consistencia y existencia a este proyecto.

Es necesario que los que os suméis a nosotros asumáis esto como la prioridad real. De otra manera la frustración de expectativas se producirá en cuanto empiecen las comparaciones: “es que los primos del otro cole ya están multiplicando y dividiendo con decimales”. Aquí somos personas trabajamos con personas. Esa es nuestra misión, nuestro camino y nuestro objetivo.

Sed bienvenidos todos los que nos queréis acompañar en este proyecto otro curso más. La misión de Savia es apoyar y acompañar a quienes compartís este objetivo. Nada más.

Gracias por todo lo que estamos aprendiendo juntos.

La Escuela Activa Savia
es miembro de EUDEC
eudec
Convenio Educativo conUniversidad Camilo José Cela

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