Ojalá funcionara la educación tradicional

No puedo hacer otra cosa que dar las gracias a aquellos que me han enseñado todo lo que he aprendido sobre educación: mis alumnos. No por casualidad compartía esta mañana en el grupo de WhatsApp de la Escuela Activa Savia la siguiente imagen:

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No ha pasado ni una semana desde que he hablado con un maestro amigo sobre los resultados de la enseñanza tradicional. Y no puedo hacer otra cosa que llegar a una conclusión:

  • Ojalá el esfuerzo de hacer fichas o actividades de repasar con los niños en educación infantil fuera útil.
  • Ojalá tener a los niños sentados cinco horas al día les hiciera más pacientes y capaces de atención.
  • Ojala el aprendizaje basado en los libros de texto funcionara.
  • Ojalá obligar a los niños a leer y hacer fichas o resúmenes sobre lo leído les animara a leer o conocer la literatura.
  • Ojalá mandar dos horas de deberes diarios ayudara en su desarrollo a los niños.
  • Ojalá memorizar sirviera para la vida, o al menos para encontrar un trabajo.
  • Ojalá copiar cien veces palabras que escribo mal sirviera para escribir mejor.
  • Ojalá poner diez cuentas y cinco problemas de matemáticas diarios sirviera para mejorar la competencia matemática.
  • Ojalá repetir la caligrafía hiciera a los niños escritores.
  • Ojalá seguir el programa del ministerio de educación sirviera para dar una formación integral, completa y útil para la vida.
  • Ojalá haciendo todo eso lográramos personas competentes, felices, críticas, y todo eso que pone en los primeros artículos de la ley de educación.
  • OJALÁ. Lo digo completamente en serio. No os imagináis el esfuerzo que nos ahorraríamos.

Como docentes sería más fácil. Un sistema que funciona. Si algo falla, es culpa del maestro. Pero no es cierto: este sistema se viene aplicando desde hace muchas décadas y la realidad es que no funciona. Así de sencillo: NO FUNCIONA.

  • Los niños en infantil aprenden CON Y SIN FICHAS la escritura, los colores, las formas, las partes del cuerpo, las estaciones, las letras. No pueden no aprender aquello que está en la vida. Además odian las fichas y lo que más les gusta es salir a la calle, aunque se mojen, se manchen, pasen frío… su necesidad no es estar abrigaditos y sentados.
  • La capacidad de atención es biológicamente limitada a un asunto, y más si no nace de la necesidad de la persona. No hay más que ver el cotorreo generalizado en las reuniones de profesores en todos los centros. Cuando algo les interesa, se pasan las horas muertas. Cuando algo no les interesa, dos minutos es mucho tiempo. Vayan a un cole u otro. Tengan la edad que tengan.
  • Cuando llega septiembre no recuerdan lo que memorizaron el año anterior: ni países, partes del cuerpo, ni explicaciones, etc… Los profesores se desesperan pero creen que el problema es que los niños “no retienen” y “se olvidan”. ¿A que no se olvidan del viaje que hicieron al Parque de Atracciones de Madrid?
  • En cuanto han llegado a los 7 años no cogen un libro si no es por obligación. Y un boli o un lapiz, sólo por imposición.
  • Después de 3 años de educación primaria, tengo alumnos que no recuerdan con plena claridad cómo sumar o restar. Y no digamos las multiplicaciones de dos cifras. Hasta 6º de Primaria muchos alumnos tienen bastantes dificultades. Y eso son actividades mecánicas, no digamos la resolución de problemas.
  • La caligrafía mejora muy levemente con copias repetidas. La caligrafía es una expresión del estado emocional del niño. Cambia cada día y en cada momento del día. Si te fijas en un niño con una letra hermosa observarás sin lugar a dudas que ¡es un niño feliz y seguro de sí mismo! Además se convierten en copiadores mecánicos. Lo que escriben no está organizado. No separan las ideas en frases ni nada parecido (en realidad eso ocurre hasta la universidad, porque cuando se habla de frases, estudia como un asunto referido a pausas al leer, puntos y letras mayúsculas, no un asunto referido a las ideas que van en cada frase).
  • El programa oficial consigue un porcentaje de fracaso del 30%. Un porcentaje de abandono prematuro de otro 30%. Y un porcentaje de desmotivación y titulitis del 99%. Los alumnos estudian en secundaria para aprobar, no para aprender. Sólo tenemos que preguntar a una persona “¿qué tal en el colegio?” para que nos responda “bien, aprobé todas.” Eso es lo que importa, aprobar.

¿Y las multiplicaciones por dos cifras? ¿y el mínimo común múltiplo y el máximo común divisor? ¿y la suma de fracciones con diferente denominador? ¿y las divisiones por dos cifras? ¿cuántas veces los has usado en el último año? ¡al menos habrás dibujado algún triángulo equilátero, o isósceles o escaleno? ¿nada tampoco con el teorema de Pitágoras!
Vale, tú no eres de matemáticas, entonces ¿algún análisis morfológico? ¿algún determinante posesivo o demostrativo que hayas analizado? ¡pero si son cosas de 3º de primaria!
¡Pero si dice la ley que es un contenido básico para tu educación integral y completa! ¡Serás sinvergüenza!

Sin embargo, piensa cuántas veces has hecho la comida en el último año. Piensa cuántas veces has buscado una información en internet. Y ordenado la casa, y limpiado los baños, o has echado cuentas de una compra que ibas a hacer, o hecho una chapuza en casa, organizado una fiesta, devuelto algo que compraste y no te sirvió, escrito una postal o felicitación, leído un libro, disfrazado, visitado la naturaleza. Piensa las veces que has defendido tu opinión en público. O has tratado de convencer a alguien de que te eligiera entre otras personas. Piensa cuántas veces has hecho una fila y alguien se ha intentado colar. Y cuántas veces te ha costa decir no a alguien. ¿Has necesitado llorar en algún momento y no lo has hecho? ¿te has enfadado pero te has contenido aunque sabías que debías haberlo expresado para mostrar tu disconformidad? ¿y has tenido que elegir qué era más importante entre dos cosas? ¿y has necesitado curarte una herida, expresar afecto a un familiar o pedir un favor a otra persona? ¿te has sentido insatisfecho con tu pareja, pero te has callado? ¿has necesitado tu espacio pero no te has atrevido a poner tu límite?

Algunas de las familias que vienen a interesarse por la Escuela Activa Savia se preocupan por que no sepan los contenidos en 1º de la ESO. No las culpa. Es difícil abrir la mente. A mí mismo a veces me cuesta. Tenemos las ideas muy escolarizadas. Parece que hay que aprender todo eso que ponen en los libros, aunque el hecho es que EN REALIDAD NO LO APRENDEN. (Por cierto, los libros de todos los años tienen los mismos contenidos ¿no será que están reconociendo que no lo aprenden aunque pasen de curso? ¿cómo les puede costar tanto esfuerzo “aprender” algo que vieron el año anterior? ¿dónde está el fallo?)

Hoy les digo a esas familias ¿habéis preguntado alguna vez a los profesores de 1º de la ESO cómo llegan los alumnos en septiembre? Yo sí.

La innovación educativa, el cambio, la evolución, el ansia de búsqueda de tantos docentes y personas que nos arriesgamos día a día por esas personas a las que llamamos alumnos no es un capricho hedonista de docentes estrella. No se trata de la rebeldía del adolescente que ha llegado a profesor. No es una cuestión de apetencia o de salir del aburrimiento. Es simplemente que lo otro no funciona por muchas razones.

Ojalá que funcionara la educación tradicional. Todos seríamos automáticamente felices, sabios y competentes con un Real Decreto del Ministerio de Educación. Pero “nadie puede amar aquello a lo que no llega libremente“. Como escribió el gran maestro, y artista D. Andrés Bermejo. Cada uno que saque sus conclusiones.

La Escuela Activa Savia
es miembro de EUDEC
eudec
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