Teoría y práctica

Está muy bonito educar. Tener hijos, alumnos, discípulos, discentes, o subalternos. Todos tenemos claro que hay que hacerlo combinando la firmeza con el cariño, con comprensión y una disciplina flexible, ayudando a que maduren esas personas que están a nuestro cargo. Todo el mundo entiende que nuestra misión implica una responsabilidad, que es necesario dedicar tiempo y esfuerzo, estar atento a las necesidades. Está claro.

En el campo de los profesores, por ejemplo. Si vamos a una charla de un pedagogo, filósofo, político o psicólogo, estaremos de acuerdo con el ponente en que hay grandes carencias en el sistema educativo. Los niños no tienen una referencia clara. Hay una gran indisciplina, fruto de la sociedad actual y los rápidos y grandes cambios. El clima de convivencia en la educación secundaria es insoportable. Luego está todo el asunto de los medios de comunicación, internet, las faltas de respeto y agresiones, la indisciplina, la vagancia, los métodos pedagógicos trasnochados, la deficiente educación sexual…

Si hablamos de la paternidad-maternidad, o de la vida familiar general, ocurre igual. Todos sabemos que los padres no son responsables. Basan la vida familiar en llenar la habitación de juguetes o novedades tecnológicas. Dedican poco tiempo de calidad a sus hijos. Los abuelos se encargan de la crianza de los nietos. En cuanto los niños tienen un problema ahí están los padres para resolverlo. Los chicos quieren llegar a casa a cualquier hora, y los padres no se enteran de lo que beben y fuman, la sexualidad juvenil está haciendo estragos, se han perdido los valores.

Todo esto son lugares comunes en cualquier conversación entre adultos.

Sin embargo cada día me encuentro magníficos adultos que, teniendo todo eso claro, no concretan. La práctica patina, hace aguas, se desmorona, aunque sea sólo ahí donde se puede actuar, después de tanto análisis teórico de los “expertos”. Es necesario que cada uno empecemos a ser expertos de nuestra tarea. No expertos como los que escriben opiniones y análisis en blogs, hablan en la televisión o dan charlas, sino expertos de verdad. Expertos que ponen soluciones y hacen cambios alli donde algo no está funcionando.

Estoy echando de menos adultos expertos que enseñen a vivir y a ser responsable…

cuando un niño se olvida del bocata y sus padres se lo llevan a toda prisa, recorriendo para ello 10 kilómetros en coche.
cuando una adolescente manipula con su queja diciendo “no me hagas esto a mí”, y logra que sí le hagan lo que ella quiere.
cuando un niño se apropia de un espacio ajeno, colgándose de la puerta, pintando la pared, ensuciándolo de cualquier modo y nadie le pone a limpiarlo.
cuando un padre no quiere aceptar la realidad de un hijo al que cree conocer.
cuando un niño muestra una poster con una foto erótica en mitad de clase, y el profesor sólo le castiga por mostrar cochinadas.
cuando un chaval sube las escaleras empujando a diestro y siniestro, y todos se apartan.
cuando un adolescente amenaza con abandonar una actividad extraescolar si no le “hacen sentir importante”, y al final alguien le va a hacer la rosca.
cuando un joven está “nervioso” antes de salir a un escenario para una actuación colegial, y nadie le explica qué le está ocurriendo en su cuerpo.
cuando a un niño no le gusta nada de lo que cocinan en casa y le cocinan a diario una comida distinta.
cuando una chica escribe un texto muy original y creativo y su profesor le critica por las faltas de ortografía.
cuando un alumno se expresa mejor oralmente y su profesor sólo le hace exámenes escritos.
cuando un niño deja su habitación hecha un desastre y sus padres se la ordenan
cuando el rendimiento escolar de un menor es completamente insuficiente, y los adultos castigan sin videojuegos
cuando un niño mueve con inquietud la pierna, y los adultos lo normalizan diciendo que son nervios
cuando una niña grita para defenderse de un ataque y los adultos le dicen que no sea agresiva
cuando una abuela le dice a su nieto “como no te portes bien, te devuelvo a la tienda donde te compramos”
cuando una niña llora para que le protejan de otro de su misma edad, y los adultos le resuelven el problema
Alos expertos se les conoce por la habilidad para hacer bien cada cosa pequeña… Expertos podemos ser todos, sólo es necesario querer aprender, y arriesgarse a cambiar.

Un abrazo a todos. Gracias a vosotros este blog a superado hoy el record de visitas semanales. Fran.

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