¡¡¿Una escuela en la que niños y profesores se descalzan antes de entrar en el aula?!!
Tan solo esta práctica es en sí misma toda una exposición de principios educativos.
Bienvenida sea Savia a Valladolid.
¡Falta hacía algo así!, un lugar donde se formen con naturalidad personas creativas, responsables, ¡alegres! y no seres infelices, atados desde los seis años a un pupitre, mirando con cara bobalicona y mente distraída a profesores incapaces de transmitir la mínima ilusión por nada, solo aburrimiento y odio por el aprendizaje.
Desde mi posición de maestro en un centro aburre-niños deseo toda la suerte del mundo a esta iniciativa valiente, tanto como las personas que la promueven, pero al mismo tiempo llena de cariño, de inteligencia y de pedagogía.